martes, 13 de octubre de 2015

EL MITO DEL REGRESO


Regresamos cansados y sin nada que poder aportarles a los que nos aguardaban hambrientos. Taruk, mi amigo, hombre fuerte y valiente, está ahora dentro de la bestia. Como el dientes largos es insaciable y vengativo, nos hemos puesto a salvo tras la puerta de fuego que tendremos que alimentar toda la noche. Las mujeres están decepcionadas y tristes, los niños tienen miedo y los viejos les cuentan historias en las que otros dientes largos acabaron dentro de ellos. El de hoy nos sorprendió y nos venció. En cuanto salga el sol iremos en su busca porque ya nos conoce, nos ha probado, y vendrá a por más de nosotros. Nadie estará a salvo mientras no acabemos con él. Cuando al fin lo cacemos y me coma su rojo corazón aún caliente, recuperaré a mi amigo Taruk. Pido a la diosa blanca que no se oculte esta noche para que los dioses no lloren y sus lágrimas no borren el rastro de la bestia. ¡Ruge cuanto quieras, maldita, mañana morirás! 
     

miércoles, 7 de octubre de 2015

LA OTRA LUNA


A mí, Aguilnopec, décimo quinto hijo del sol, me fue confiado en sueños el verdadero nombre de la luna. Tras múltiples intentos al fin logré pronunciarlo bien y la creé. Ahora hay dos lunas, la que todos ven en el cielo y esta que recorre cada noche de este a oeste mi habitación, flotando en el aíre y reflejando la luz de las antorchas. Una luna rojiza o amarillenta, dependiendo del color del fuego, en la que no hay cráteres pero tan bella y misteriosa como la que antaño crearon los dioses. Para que fuera así de pequeña pronuncié su nombre en un susurro casi inaudible, pues de haber alzado la voz su enorme tamaño habría puesto en riesgo el equilibrio entre la otra y nuestro mundo. No puedo permitir que la vean mis esposas y sirvientes porque enloquecerían, por eso vivo aislado entre estas cuatro paredes. Antes de regresar con mi padre pronunciaré de nuevo su nombre, invirtiendo las letras para que se deshaga sin dejar rastro. Mi luna y yo estamos condenados a desaparecer para siempre. Todo regalo de los dioses es una maldición.

miércoles, 9 de julio de 2014

EL RELOJ


Hace años tuve el reloj más inconstante y anárquico que imaginarse puedan. Se adelantaba o se atrasaba a su antojo, hasta que un día, harto de su mal funcionamiento lo encerré en el cajón de mi escritorio. Fue entonces cuando se reveló y en vez de acabar parándose como todos, decidió andar hacia atrás. Pensé llevarlo al relojero o deshacerme de él, pero… ¡Me rejuvenecía tanto mirarlo!

Years ago I had the most unstable and anarchic clock can imagine. It went ahead and fell behind at will, until one day, tired of his malfunctions locked him in the drawer of my desk. It was then revealed and instead of stopping finish as all decided to go back. I thought him to the retailer or get rid of it, but ... I look so rejuvenated! 


Traducción al inglés: Álvaro Sevilla Moreira

martes, 2 de octubre de 2012

PAREJA


Se quedaron solos. Ella dijo algo que él no escuchó, y con la mirada puesta en la ventana, encendió un cigarrillo. Él hojeaba un libro. Ella trataba de hallar en el pasado el ancla de un recuerdo que la hiciera quedarse. -¿Te apetece un café? No hubo respuesta. Él dormía, o fingía dormir. La escuchó salir del dormitorio. Trató de imaginarla en la cocina removiendo cacharros o llorando. Ya se le pasará, démosle tiempo. Ella sacó su abrigo del armario, y escapó demacrada del espejo. Desde el largo pasillo, comprobó que todo estaba en orden en la casa; los objetos, los muebles, las cortinas, los retratos, las luces, las alfombras. Él entreabrió los ojos, pero no pudo ver la hora y se quedó dormido. Ella antes de marcharse lo miró largamente. Él, en ese momento, la soñaba a su lado. Ella dejó sus llaves en la mesa. Él, después de diez años, se sigue reprochando carecer de valor para buscarla. 




domingo, 30 de septiembre de 2012

EL PACTO


Ante la negativa de ella, se obstinó en pactar con el diablo: -Diez años de mi vida a cambio de que consiga enamorarla. El maligno lo miró un instante, y asintió. –Está bien, firma.  Y cuando tuvo el documento firmado en sus manos, sonrió burlón. –Se te agotó el plazo –dijo-  me ofreciste diez años y sólo te quedan seis de vida, así que ven conmigo, y ya veré cómo me cobro los cuatro restantes. Por cierto, me ha sido fácil complacerte, ella está enamorada de ti.