En el salón, a la luz de las velas, envuelto en la música de
Chopin, lleno mi copa frente a otra vacía. Se dice que da mala suerte brindar
si el otro no bebe, ya no digamos si ni siquiera está presente. ¡Se dicen
tantas cosas! Por la ventana entra una brisa suave que mece las cortinas. En el
jarrón suspiran seis rosas, una roja junto a cinco blancas. Como palomas, las
manos de Valentina Lisitsa vuelan sobre el teclado. Los sutiles dedos de esta
mujer no presionan las teclas, las acarician. ¿Recuerdas el nocturno nº 2? ¡Claro
que lo recuerdas! Al que ya has olvidado es a mí. No te culpo.
sábado, 7 de mayo de 2016
martes, 13 de octubre de 2015
EL VASO DE WHISKY
Esperaba encontrarlo borracho y sumido en la bruma de su
depresión crónica, desaseado, oliendo a rancia humanidad y a tabaco frío. Me
sorprendió verlo bien trajeado, afeitado y oliendo a colonia cara. Acodado en
su escritorio frente a un vaso de whisky lleno hasta el borde, que parecía no apetecerle
y con el que, cuando yo alcé el que acababa de servirme, se negó, con gesto displicente,
a brindar. Por un momento olvidé mi pequeño discurso, minuciosamente elaborado
y ensayado la noche anterior, sobre la responsabilidad de un escritor con
quienes le habíamos anticipado fuertes sumas de dinero a cuenta de una novela
de la que ni siquiera se dignaba a comentarnos nada. Sus incumplimientos y
demoras eran tan habituales que lo insólito habría sido recibirla en la fecha
pactada, pero su inesperado cambio de aspecto y su aparente sobriedad me desconcertaban
tanto que, cuando señalando a un grueso paquete de folios, me dijo: ahí la
tienes, lejos de sorprenderme lo encontré de lo más natural.
Seguro que no sale de su asombro y cuanto pensaba decirme se le ha borrado de pronto, y ahora se debate entre darme la enhorabuena y las gracias o echarse a llorar de felicidad. En el fondo es un romántico al que un día sus socios decapitaran por arriesgar demasiado en fulanos como yo. Lo que no sabe es que esa es mi última novela, porque en ella, como en todas las anteriores, lo que me impulsaba a escribirlas era el deseo de encontrar en la ficción un determinado arquetipo de mujer. Ahora que lo he hallado en el mundo real, ya no necesito escribir más, y lo único que me apetece es vivir. Ni más whisky ni más historias que inventar.
Seguro que no sale de su asombro y cuanto pensaba decirme se le ha borrado de pronto, y ahora se debate entre darme la enhorabuena y las gracias o echarse a llorar de felicidad. En el fondo es un romántico al que un día sus socios decapitaran por arriesgar demasiado en fulanos como yo. Lo que no sabe es que esa es mi última novela, porque en ella, como en todas las anteriores, lo que me impulsaba a escribirlas era el deseo de encontrar en la ficción un determinado arquetipo de mujer. Ahora que lo he hallado en el mundo real, ya no necesito escribir más, y lo único que me apetece es vivir. Ni más whisky ni más historias que inventar.
EL MITO DEL REGRESO
Regresamos cansados y sin nada que poder aportarles a los
que nos aguardaban hambrientos. Taruk, mi amigo, hombre fuerte y valiente, está
ahora dentro de la bestia. Como el dientes largos es insaciable y vengativo,
nos hemos puesto a salvo tras la puerta de fuego que tendremos que alimentar
toda la noche. Las mujeres están decepcionadas y tristes, los niños tienen miedo
y los viejos les cuentan historias en las que otros dientes largos acabaron
dentro de ellos. El de hoy nos sorprendió y nos venció. En cuanto salga el sol
iremos en su busca porque ya nos conoce, nos ha probado, y vendrá a por más de
nosotros. Nadie estará a salvo mientras no acabemos con él. Cuando al fin lo
cacemos y me coma su rojo corazón aún caliente, recuperaré a mi amigo Taruk. Pido
a la diosa blanca que no se oculte esta noche para que los dioses no lloren y
sus lágrimas no borren el rastro de la bestia. ¡Ruge cuanto quieras, maldita, mañana
morirás!
miércoles, 7 de octubre de 2015
LA OTRA LUNA
A mí, Aguilnopec, décimo quinto hijo del sol, me fue
confiado en sueños el verdadero nombre de la luna. Tras múltiples intentos al
fin logré pronunciarlo bien y la creé. Ahora hay dos lunas, la que todos ven en
el cielo y esta que recorre cada noche de este a oeste mi habitación, flotando
en el aíre y reflejando la luz de las antorchas. Una luna rojiza o amarillenta, dependiendo
del color del fuego, en la que no hay cráteres pero tan bella y misteriosa como
la que antaño crearon los dioses. Para que fuera así de pequeña pronuncié su
nombre en un susurro casi inaudible, pues de haber alzado la voz su enorme
tamaño habría puesto en riesgo el equilibrio entre la otra y nuestro mundo. No
puedo permitir que la vean mis esposas y sirvientes porque enloquecerían, por
eso vivo aislado entre estas cuatro paredes. Antes de regresar con mi padre
pronunciaré de nuevo su nombre, invirtiendo las letras para que se deshaga sin
dejar rastro. Mi luna y yo estamos condenados a desaparecer para siempre. Todo
regalo de los dioses es una maldición.
miércoles, 9 de julio de 2014
EL RELOJ
Hace años tuve el reloj más inconstante y anárquico que
imaginarse puedan. Se adelantaba o se atrasaba a su antojo, hasta que un día,
harto de su mal funcionamiento lo encerré en el cajón de mi escritorio. Fue
entonces cuando se reveló y en vez de acabar parándose como todos, decidió
andar hacia atrás. Pensé llevarlo al relojero o deshacerme de él, pero… ¡Me rejuvenecía
tanto mirarlo!
Years ago I had the most unstable and anarchic clock can
imagine. It went ahead and fell behind at will, until one day, tired of his
malfunctions locked him in the drawer of my desk. It was then revealed and
instead of stopping finish as all decided to go back. I thought him to the
retailer or get rid of it, but ... I look so rejuvenated!
Traducción al inglés: Álvaro Sevilla Moreira
Suscribirse a:
Entradas (Atom)